English Entry in Dave Lucas´ blog
Muchas lunas han pasado desde la última vez que escribí en este blog. Siento un poco de verguenza reconocer que debí sacudir el polvo antes pero, sucede que me alcanzó una ola de ocupaciones, compromisos y pendientes que terminaron por agotar mis horas y llevaron hasta el límite mi paciencia. Tal fue la presión que una mañana sin tanto pensarlo decidí escapar.
Así comenzó mi nueva historia... saqué las alas de emergencia y volé hasta la montaña. Yo, la que siempre planea, la que todo calcula y minusiosamente ejecuta... sencillamente en mi afán de burlar a mi suerte me inventé mi destino sin saber lo que iba a encontrar.
Era temprano cuando el frío comenzó a hablarme de ella.
Era nieve, era blanca y era pura. Era más grande que sus hermanas montañas que la rodeaban, aunque un poco más pequeña que la emoción que apenas podía disimular. Era su reino de coronas blancas y yo, un diminuto mortal que se postraba ante su magnificencia.
Mi sorpresa fue mayor cuando me encontré en la blanca cima. Desde ahi: "Este reino es mío"- pensé-. Y me convertí en un infante que jugaba enterrando en la nieve los pensamientos, desordenándolos y tarareano "how deep is your love".
Mi montaña y sus hermanas rocosas me hablaron en un idioma que pude entender... me dieron de regalo diminutas estrellas blancas que caían del cielo... esas que cubren de plata el paisaje. Me contaron los misterios del viento que viene del norte... el que anuncia el invierno y desnuda los árboles. El mismo que arrancó mis dudas de tajo y las vistió de frío... muucho frío.

Puede quizás que entre tanta locura haya un poco de razón porque la paz me abrigó y como respuesta a tantas preguntas que desfilaron por mi mente, vi dibujado entre tanta belleza el rostro de dios.
"Esto solo puede ser obra de alguien supremo"- repetía mi mente-. Solo alguien puro pudo haber construido con tanta delicadeza al reino... y su reina.
Aqui es donde vive la paz. La que habita en la cima, en la tranquilidad del lago, en el aire limpio y hasta en mi. ¡¡¡Vaya conciliación!!!!

Era otra vez de mañana cuando me despedí de ella. Le dejé mis pasos hacia su cima, me dejó de regalo su imágen grabada en la mente. Sentí mucha nostalgia mientras dibujaba su contorno por el cristal de mi ventana... nadie ha dicho que las despedidas sean fáciles pero, atreverme a volar a pesar de las alturas, caminar a pesar de la distancia y huir de la dictadura del deber para reencontrarme, ha sido una decisión muy acertada.
Me temo que volveré ;)
*Música: How can you mend a broken heart- Bee Gees











