Después de tantos años, no sé porqué has venido a mi mente como aquella mañana en la que por primera vez me sorprendí pensando en ti. Esa parte mía que por tantos años durmió comenzó a despertar en medio de tanta soledad, de tanta ausencia, de tanto frío.
Lo admito, tus últimas palabras fueron ciertas. Fue nuestra historia tan mágica como un cuento de hadas, aunque lo nuestro fue también más allá… fue real, intenso, un poco más de lo que cualquiera de los dos hayamos vivido antes… y no sé si después.
El amor tiene muchas caras, yo conozco su rostro humilde. El que al despertar sorprendía con un beso en los labios, el que mezclaba lágrimas con carcajadas de alegría y arrancaba las flores que quedaban al paso.
Las caminatas nunca fueron cansadas, los abrazos jamás agobiaron, las pláticas alcanzaban la madrugada y los silencios nunca fueron más allá de 2 minutos.
El amor tiene muchas caras, con plena seguridad admito que también conozco el rostro de desamor. No sé como ocurrió, no sé como llegó el soplo extraño que me arrancó de tu lado. Me dejé llevar, enterré tu recuerdo y lo aposté todo. Al principio gané, es cierto, pero el precio fue tan alto que a pesar de poner hasta mi vida en la mesa, comencé a pagarlo aceptando mentiras, migajas de tiempo y dosis cada vez más bajas de atención.
Así es como estoy aquí ahora…MIRAME!... sin pedir nada, sin miedo a nada… nada que perder, nada que ganar… contra viento y marea pero sobre todo por fortuna
estoy libre de deudas.
Nunca pensé echarle una mirada al pasado... It’s just an empty space.
* Against all odds- Phill Collins
sábado, enero 24, 2009
Contra viento y marea...
Un pensamiento de
BETTINA PERRONI
en
1:06 PM
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Etiquetas: Memorias
jueves, enero 08, 2009
A mi edad...
Extrañaba escribir. Creo que es de las cosas que más he extrañado hacer desde que me di licencia para drenar un poco eso que llaman “veneno emocional”.
No quería empañar mi escritura con frases oscuras aunque, haciendo una exhausta revisión a mi blog, me percaté de la sombra de melancolía que venía arrastrando desde meses atrás. Entre los códigos, claramente pude descubrir una suma de sentimientos que me llevaron a tocar fondo justamente en la noche que escuché la declaración que me petrificó y la cual manifesté como la peor segunda noticia de mi vida, sin saber que era apenas el inicio de un gran terremoto.
Continuando y sin que me tiemble el pulso:
De manera consciente o inconsciente participé en muchas transgresiones, omisiones, falta de tacto, control y caídas de las cuales profundamente me arrepiento, por las que pido perdón, llevándome hoy a hacer mi máximo esfuerzo por transformarlas y con ellas recuperar a la persona que un día fui.
Me sonaba tan trillada la frase “uno nunca deja de aprender”… hoy descubro que es verdad. Situaciones nuevas van presentándose con el paso del tiempo, luchas nuevas que- al no tener experiencia en ellas- son complicadas de entender. Reconocerlas, encararlas y superarlas es como un niño aprendiendo a hablar… al menos así está siendo para mí.
Me está costando arrancarme las etiquetas que grabaron en mi mente y con las cuales no estoy de acuerdo, estoy re-estructurando mi vocabulario para hacer buen uso de la palabra, limpiando mi apariencia física y emocional, reparando los puentes que derribé, manteniendo la mente a raya, retomando la plática con mi ser interior, atreverme a confiarle mis cosas a dios.
Finalmente como leí por ahí: Cierta dosis de dolor permite reconocerse a una misma hasta un punto insospechado, poniendo a prueba el carácter y la capacidad de resistencia. Eso es cierto, pero sufrir en exceso no es una necesidad sino una elección… y en eso no pienso participar.
Creo en la fuerza del amor incondicional, en el verdadero, no el convenenciero… el que perdona, repara y florece… el que nunca abandona y no se da por vencido, en el que no tiene miedo ni sombras ni duda. Creo en ese amor que no transgrede la libertad del ser, en el amor transparente… el que no oculta, el que es capaz de sobrevivir a la peor pesadilla y que ya no puede dañar.
Sea quizás porque lo único que ha quedado en pie, es la fe por lo que ha de venir.
Un pensamiento de
BETTINA PERRONI
en
10:55 AM
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