Tres días han transcurrido desde mi cabalístico cumpleaños. Tres días desde que cerré fuertemente los ojos y apagué las velitas esperando me concediera el regalo más grande.
Pienso: "Triste de mí fuera si basara mi existencia en un calendario y no en la suma de mis experiencias"- ya lo he dicho alguna vez-... Al final, son tres días más que he robado a la vida, tres días que llevo saboreando lo dulce que me saben las horas.
Desde entonces, han llovido las sorpresas. Primero, la fortuna de compartir la mesa con las almas más grandes del planeta. Ni el escritor más famoso del mundo, ni el pensador más revolucionario, mucho menos el talento de un gran pintor me han enseñado a vivir con tanta pasión.
Sin las almas que sostengo en una sola mano, no hubiera aprendido a pintar las estrellas con la imaginación, a renovar el pensamiento y a plasmar ideas con frases muy sencillas… de esas que se venden de a peso en cualquier esquina, pero enseñadas por mis almas se magnifican y ese simple hecho, me obliga a hacer uso de ellas.
No les había contado… pero me volvieron a salir alas… esas que uso para casos de emergencia. Se mueven con tal fuerza que me elevan hasta la gloria. Por momentos me aferro al piso para no perder contacto con el mundo real. Me asusto un poco pero igual he aprendido que justo en medio se encuentra mi zona de comfort.
Me saben dulces las horas… me sabe dulce abril. Los días huelen a armonía, como si cada uno de ellos se convirtiera en el regalo más grande...
* Musica: El Regalo màs grande- Tiziano Ferro
Pienso: "Triste de mí fuera si basara mi existencia en un calendario y no en la suma de mis experiencias"- ya lo he dicho alguna vez-... Al final, son tres días más que he robado a la vida, tres días que llevo saboreando lo dulce que me saben las horas.
Desde entonces, han llovido las sorpresas. Primero, la fortuna de compartir la mesa con las almas más grandes del planeta. Ni el escritor más famoso del mundo, ni el pensador más revolucionario, mucho menos el talento de un gran pintor me han enseñado a vivir con tanta pasión.
Sin las almas que sostengo en una sola mano, no hubiera aprendido a pintar las estrellas con la imaginación, a renovar el pensamiento y a plasmar ideas con frases muy sencillas… de esas que se venden de a peso en cualquier esquina, pero enseñadas por mis almas se magnifican y ese simple hecho, me obliga a hacer uso de ellas.
No les había contado… pero me volvieron a salir alas… esas que uso para casos de emergencia. Se mueven con tal fuerza que me elevan hasta la gloria. Por momentos me aferro al piso para no perder contacto con el mundo real. Me asusto un poco pero igual he aprendido que justo en medio se encuentra mi zona de comfort.
Me saben dulces las horas… me sabe dulce abril. Los días huelen a armonía, como si cada uno de ellos se convirtiera en el regalo más grande...
Y solo yo se porqué
* Musica: El Regalo màs grande- Tiziano Ferro










